
Rosa García Ascot (Madrid, 1902–2002) fue la única mujer del Grupo de los Ocho, núcleo musical de la Generación del 27. Este grupo modernizó la música española, alejándose del nacionalismo romántico y acercándose a las corrientes europeas de vanguardia.
“Rosita”, como la llamaban, fue discípula de Manuel de Falla, quien reconoció en ella una “finísima sensibilidad y clara inteligencia musical”. Estudió en Madrid, aunque no asistió al Conservatorio. Contó con maestros como Felipe Pedrell y Enrique Granados, y más tarde se formó en París con Nadia Boulanger, referente de la música europea. Esta formación le proporcionó la técnica para desarrollar un estilo propio, sofisticado y depurado.
En 1933 se casó con Jesús Bal y Gay, compositor y musicólogo. La pareja compartía intereses musicales, aunque Rosa permaneció en un segundo plano, condicionada por las exigencias sociales y su rol de esposa.
En 1939, Rosa y Jesús se exiliaron en México, país que les ofreció un espacio de modernidad transatlántica, donde Rosa se relacionó con figuras como Carlos Chávez y participó activamente en la vida musical local.
La música de García Ascot refleja equilibrio entre modernidad y tradición. Su “Petite Suite” es un ejemplo de un estilo conciso, delicado y vanguardista.
Rosa vivió cien años y falleció en 2002, dejando un legado que, gracias a recientes investigaciones musicológicas y grabaciones, poco a poco está siendo reconocido.
Hoy, Rosa García Ascot es considerada la octava voz de la modernidad española, junto a Jesús Bal y Gay, Fernando Remacha, Ernesto Halffter, Rodolfo Halffter, Juan José Mantecón, Julio Gómez y Salvador Bacarisse. Su figura es esencial para comprender la música del siglo XX y el papel de las mujeres en la vanguardia española.
Os dejamos a continuación un enlace para poder escuchar su “Petite Suite” con Patricia García Gil al piano:
