Madame Curie y la I Guerra Mundial

enero 15, 2026

Parte II: El conocimiento científico al servicio de la humanidad

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“Nada en la vida debe temerse, solo debe ser entendida. Ahora es el momento de comprender más, para que podamos temer menos”, Marie Curie.

El inicio de la Primera Guerra Mundial (1914) supone un cambio en la vida de millones de seres humanos. Y también en la vida de María. Deja de lado sus investigaciones y en su mente predomina la idea de que su deber es ser útil a su patria de adopción, Francia.

¿Cómo llevar a cabo esta tarea?

Se informa de los recursos sanitarios existentes para atender a los heridos del frente de batalla y se da cuenta de que los hospitales carecen prácticamente de instalaciones de rayos X. Estos habían sido descubiertos por Roentgen en 1895 y permiten explorar el interior del cuerpo de manera no cruenta. Sin embargo en 1914 sólo algunos hospitales de alto nivel estaban dotados de esta tecnología.

Aunque la investigación de Madame Curie no versaba sobre estos rayos X, los conocía bien y les dedicaba varias sesiones en sus clases en la Sorbona. Desde el principio de la guerra fue consciente de la necesidad de llevar este recurso al frente, con él sería más fácil localizar balas y metralla en el cuerpo de los heridos así como las fracturas óseas. En muy poco tiempo hizo inventario de los aparatos de rayos X existentes, se puso en contacto con los proveedores y reunió todo el material disponible en ese momento.

No obstante había que transportar estos equipos al frente. Fue nombrada directora de Radiología de la Cruz Roja. Visitó a varias familias adineradas para pedir prestados vehículos donde poder instalar y transportar los equipos radiológicos. A finales de octubre de 1914 todo estaba listo para ser trasladado y usado. Su hija Irene de 17 años se sumó a esta tarea en noviembre del mismo año y ambas se adiestraron en el manejo de los equipos y estudiaron anatomía, pues su tarea no fue meramente teórica sino que trabajaron duramente en el frente colaborando con los cirujanos de los hospitales de sangre. Es necesario mencionar que la presencia de ambas mujeres no siempre fue bien recibida en el frente, debido a dos motivos: el primero, porque los médicos más veteranos tenían reticencias en el uso de rayos X y el segundo, porque se trataba de mujeres, una de ellas muy joven.

En 1916 existían ya más de veinte unidades móviles de rayos X que se desplazaban al frente de batalla a medida de las necesidades. Además de las unidades móviles, María Curie promovió la instalación de más de doscientas salas de radiología fijas en hospitales militares por todo el país.

Con esto se presentó un nuevo desafío: el personal cualificado necesario para operar los equipos era insuficiente. Así que María se propuso formarlo. Dado que la mayor parte de los hombres habían sido llamados a filas, buscó mujeres, tanto jóvenes como adultas, para entrenarlas y recibir este curso de formación que se desarrolló en el propio laboratorio de investigación de María en París y así consiguió formar a 150 alumnas en dos años.

Cuando en 1918 finalizó la guerra, se calcula que más de un millón de soldados fueron atendidos con una tecnología muy avanzada para la época en las unidades de rayos X instaladas y/ o trasladas al frente por María.

Marie Curie decidió poner sus conocimientos al servicio de la humanidad. Su labor durante el conflicto demostró un enorme compromiso político y social con su país de adopción y no solo salvó incontables vidas, sino que también demostró cómo la ciencia puede ser una herramienta fundamental en tiempos de crisis.

Sin embargo, esta faceta de su vida no ha sido suficientemente reconocida. La prueba de ello es que Madame Curie es conocida principalmente por su trabajo como investigadora, trabajo reconocido con la concesión del Nobel en dos ocasiones. No es hasta hace pocos años que se ha comenzado a dar importancia a su valiosa participación en la Primera Guerra Mundial, poniendo a disposición de los heridos una tecnología puntera en aquel momento. Sirva este breve escrito como aportación para dar a conocer este importante aspecto de su vida.

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