Gerda Taro: sombra entre sombras

marzo 10, 2022

Parte II: Fotoreportera en La Guerra Civil española

Gerda Taro. (https://www.bbc.com/mundo/noticias-47693745)

En julio de 1936 el franquismo se alza en España y Lucie Vogel quiere fotografías para ilustrar un número especial de Vu. Envía a Gerda y André a Barcelona, donde tomarán fundamentalmente fotos de gente por la calle, de barricadas, de la formación de milicias en mono azul.

Gerda estaba entusiasmada por el destacamento armado femenino del PSUC, el Partit Socialista Unificat de Catalunya, que estaba formado por mujeres que participaban en el combate afrontando los mismos riesgos que sus compañeros varones. Aunque la mujer española de los años 30 está todavía excluida del ámbito público y enmarcada en lo rural, el mensaje de Gerda con estas fotos es el del modelo de mujer constructora de progreso.

A mediados de agosto deja Barcelona para ir al frente y avanzar hasta Madrid que está en peligro. El 5 de septiembre se encuentran en Cerro Muriano, donde toman la que sería su fotografía más conocida, “Muerte de un miliciano”, que capta al que, en pleno asalto, es alcanzado y derribado por una bala. En 1996, la prensa celebró el sesenta cumpleaños de la que llamó; la foto que mejor simboliza la Guerra Civil Española. No obstante, no llegó a ser conocida hasta que Life le dedicó una página completa y Paris-Soir la utilizó para ilustrar un texto de Saint-Exupéry. La foto es atribuida a André, pero existen dudas más que razonables que apuntan hacia la autoría de Gerda Taro.

En febrero de 1937 viajan juntos a Andalucía. A esta época corresponde la primera mención de “foto de Capa y Taro”, sello con el que firman sus copias. Cuenta Maspero en su libro que hay entonces entre ellos un distanciamiento: Gerda no muestra interés por las proposiciones de matrimonio que le hace André. Quiere seguir siendo una mujer libre, no desea ser esposa en una época en la que el Código Civil en Francia incluye el siguiente artículo: “la esposa debe respetar y obedecer al marido”.

De esa época son también las fotografías a los supervivientes de “la marcha de la muerte” de los habitantes de Málaga, también conocida como “La Desbandá”, que, tratando de huir de las tropas franquistas, fueron bombardeados sin piedad en la carretera hacia Almería.

De allí, viajaron al frente del Jarama y después a Madrid. Capa regresará poco después solo a París.

A partir de entonces Gerda, en un paso más hacia su emancipación, firmará con su propio nombre y trabaja directamente para Ce soir y otras agencias como Alliance y la americana Black Star. Ce soir le había encargado la cobertura del Congreso de la Asociación Internacional de Escritores por la defensa de la cultura. El congreso termina el 9 de julio, pero ella informa al periódico de que se quedará unos días más en Madrid. Cuando el escritor Léon Moussican le pregunta el motivo, ella responde: “Por los acontecimientos. La situación se agrava día a día”.

Había anunciado que regresaba a París la noche anterior a una fiesta de despedida, que la Alianza de Intelectuales Antifascistas en Madrid, dirigida por Rafael Alberti y María Teresa León, organizó con el propósito de celebrar su 26 cumpleaños. El 25 de julio de 1937, casi de noche y junto a su amigo Ted Allan, se dirigieron a Brunete, fueron al Cuartel General del General Walter, a cargo de aquel sector que les ordenó que se marcharan de inmediato porque el asalto franquista era inminente.

Aun así se quedaron. Agazapada en una trinchera Gerda no paró de hacer fotos hasta quedarse sin carrete. Las ráfagas de metralletas y bombas sonaban cada vez más cerca. Vieron venir hacia ellos las primeras líneas republicanas, en plena desbandada. Corrieron atravesando campos cubiertos de muertos y heridos, hacia la carretera. Una vez allí se subieron a un tanque. La carretera era un auténtico caos de gente huyendo y coches volcados. Lograron que Gerda subiese al lateral del coche del general Walter, que iba hacia Madrid. En ese instante, el conductor de un tanque republicano perdió el control del vehículo y la golpeó. Ted cayó inconsciente. Justo entonces los aviones empezaron a pasar en vuelo rasante y todo el mundo se precipitó a los fosos. Cuando Ted Allan recuperó la conciencia, a Gerda, destrozada, ya la habían subido en una ambulancia. Según la enfermera que la atendió, preguntaba sin parar por sus cámaras. Murió poco rato después.

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