Exposición “Maruja Mallo. Máscara y compás”

febrero 19, 2026

Ilustración generada con el apoyo de la IA.

Como seguidoras de esta gran artista española del siglo XX, queremos hoy relatar nuestra visita a las exposiciones sobre su vida y obra que han sido organizadas por el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Centro Botín y el Ministerio de Cultura. La misma exposición estuvo en Santander desde el 12 de abril hasta el 14 de septiembre de 2025. El pasado 16 de octubre se inauguró en el Museo Reina Sofía de Madrid, donde permanecerá hasta el 16 de marzo.  

Maruja Mallo fue el nombre que adoptó como artista, pero el verdadero era Ana María Gómez González. Nació en Viveiro (Lugo) en 1902 y falleció en Madrid en 1995. Su larga vida le permitió ser una de las pintoras más prolíficas del siglo pasado, formando parte de la generación del 27. Dimos cuenta en este blog de nuestra admiración por su figura: https://logiaclaracampoamor.com/maruja-eres-mitad-angel-mitad-marisco-salvador-dali/

En cuanto a la exposición visitada, muy recomendable, podemos extraer una visión global de la obra artística de Maruja Mallo, profundamente personal y diversa, que cuestiona y diluye las fronteras tradicionales entre lo popular y lo vanguardista, así como entre la creación estética y el compromiso político.

En esta muestra se exponen noventa obras entre las que se encuentran pinturas, dibujos, escritos, documentos y vídeos.

La exposición retrospectiva se articula siguiendo un recorrido cronológico basado en sus principales series pictóricas. Estas, junto con una selección de dibujos y materiales de archivo, permiten trazar una visión completa de su trayectoria artística: desde el realismo mágico y las composiciones de raíz surrealista de sus primeros años hasta las estructuras geométricas y las visiones fantásticas que caracterizan su producción final. A lo largo de este recorrido, los escenarios representados evolucionan desde los barrios populares de Madrid hacia paisajes periféricos y territorios limítrofes, profundizando en la relación entre el ser humano y la naturaleza. Esta relación se eleva a una dimensión simbólica y universal, en la que convergen ciencia, arte y mitología, en un tránsito que la propia artista definía como el paso de la geografía a la cosmografía.

Tras su exilio en Argentina, motivado por la Guerra Civil española, Mallo incorpora a su producción la intensa fascinación que le provoca la riqueza visual, cultural y humana del continente americano. En este periodo, la figura humana adquiere un protagonismo central: los rostros se monumentalizan y aparecen acompañados de máscaras o sombras, se percibe una atmósfera marcada por la ambigüedad entre lo vivo y lo inerte. Esta tensión latente se vuelve progresivamente más oscura a medida que la experiencia del exilio y la sensación de desarraigo se intensifican en su vida y en su obra.

La presencia de la voz de Maruja Mallo se hace visible a través de sus escritos y de los estudios conservados en su archivo personal. Estos documentos revelan el control que la artista ejerció sobre la difusión y la interpretación de su obra, que entendía inseparable de su propia biografía. En este sentido, muchos de sus retratos pueden leerse como autorretratos, una dimensión que la exposición subraya y que se vincula estrechamente con su interés por las artes escénicas. Aunque Mallo no pudo desarrollar plenamente esta faceta a pesar de sus reiterados intentos, la exposición recupera, mediante la reproducción de la maqueta concebida para una ópera-ballet, un ambicioso proyecto que nunca llegó a materializarse debido al estallido de la Guerra Civil. También es impactante las fotografías que se exponen de ella creando y acompañada de Pablo Neruda durante su estancia en Chile, o de otros grandes artistas del siglo pasado.

Al final de la exposición se puede disfrutar de una larga entrevista que Maruja Mallo dio a Televisión Española, que también se puede ver en el siguiente enlace: https://www.rtve.es/play/videos/imagenes-artes-visuales/maruja-mallo/4995589/

Mallo fue la figura más destacada de un conjunto de creadoras que, por primera vez, articularon de manera colectiva una visión del mundo construida desde lo femenino y desde una posición igualmente novedosa: la de la mujer moderna, autónoma, comprometida con su tiempo y plenamente integrada en el ámbito profesional. Se adelantó a su época como artista lúcida e intuitiva, capaz de captar las inquietudes de su presente y de proyectarlas hacia problemáticas que hoy siguen vigentes. En el centro de su producción se sitúan cuestiones como la dimensión universal de los anhelos humanos, más allá de las diferencias sociales, étnicas o de género; la comprensión del mundo desde la preocupación medioambiental y la capacidad del arte para desvelar realidades ocultas y ampliar nuestra percepción de lo visible.

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