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El Krausismo. La Residencia de Estudiantes y la Residencia de Señoritas

Somos mujeres comprometidas con los valores de libertad igualdad y fraternidad

El Krausismo. La Residencia de Estudiantes y la Residencia de Señoritas

Parte 3

Creada en 1910 por la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, la Residencia de Estudiantes llegó a convertirse en un importante lugar de encuentro para el intercambio cultural, artístico y científico entre España y el resto de Europa. El objetivo de la Residencia era complementar la enseñanza universitaria, propiciando el trasvase de conocimientos entre las ciencias y las artes, dando a conocer las innovaciones y las vanguardias europeas, convirtiéndose en el principal divulgador de la modernidad en España. Fue foro de debate y difusión de la vida intelectual de la Europa de entreguerras, presentada directamente por sus protagonistas. Entre las personalidades que acudieron a sus salones figuran Albert Einstein, Paul Valéry, Marie Curie, Paul Claudel, Igor Stravinsky, Henri Bergson y Le Corbusier, entre muchos otros.

De entre sus residentes surgieron muchas de las figuras más destacadas de la cultura española del siglo XX, como Federico García Lorca, Salvador Dalí, Luis Buñuel, Jorge Guillén y Severo Ochoa. A ella acudían asiduamente Miguel de Unamuno, Alfonso Reyes, Manuel de Falla, Juan Ramón Jiménez, José Ortega y Gasset, Pedro Salinas, Blas Cabrera, Rafael Alberti, Gerardo Diego o Eugenio d´Ors.

Desde sus orígenes, la Residencia impulsó todo tipo de actividades que buscaban la formación integral del individuo, así como una convivencia estrecha entre los estudiantes y los profesores. Supuso un laboratorio creativo que no ha tenido precedentes ni continuidad en la historia de España. En ella se forjó la Generación del 27. Cuatro españoles que recibieron el Premio Nobel tuvieron un estrecho vínculo con la Residencia: Santiago Ramón y Cajal, Juan Ramón Jiménez, Severo Ochoa y Vicente Aleixandre.

Tras la Guerra Civil, la mayor parte de sus residentes y profesores se vieron forzados a exiliarse al extranjero o a acallar su voz, se clausuró la Junta para la Ampliación de Estudios y la mayor parte de las instalaciones pasaron a depender del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

En la actualidad, tras ser restaurada, es una fundación privada que se dedica a la recuperación de la memoria histórica de la llamada “Edad de Plata” de la cultura española (1868-1936) a través de la celebración de actos públicos y exposiciones en los que intervienen muchos de los protagonistas de las artes y las ciencias de las últimas décadas. Sigue siendo un espacio abierto al debate, la reflexión y la creación a través de conferencias, conciertos o lecturas de poemas. Cada año conviven en ella en estancias breves cerca de 3000 investigadores, artistas y profesionales de diferentes campos procedentes de todo el mundo. Dispone de importantes fondos bibliográficos y documentales, entre los que destacan los archivos particulares de Federico García Lorca, Luis Cernuda y Fernando de los Ríos. Su Centro de Documentación conserva un patrimonio formado por más de cuarenta legados y colecciones que plasman los principales movimientos literarios, artísticos, científicos y pedagógicos existentes en España desde finales del siglo XIX. Desarrolla proyectos de investigación dirigidos a la difusión de su legado histórico y el análisis de las tendencias actuales de pensamiento.

En 1915 la Junta para Ampliación de Estudios crea la Residencia de Señoritas con un criterio semejante al de la Residencia de Estudiantes. Se trató de una aventura innovadora y reformista, un intento de apertura para las mujeres de familias liberales de clase media. Fue dirigida por María de Maeztu hasta su desaparición en 1936 y sirvió como institución pionera para el acceso de la mujer española a los estudios universitarios.

En principio su objetivo era servir de alojamiento a aquellas mujeres que venían a Madrid a cursar estudios de Magisterio, pero María de Maeztu logró que también se dirigiera a la preparación de las mujeres en otras ramas científicas. En palabras de Victoria Kent, una de sus alumnas, se nos dice que la Residencia “…significó un gran avance en la vida de las estudiantes españolas; una obra valiosa de evolución liberal y moral…Disponíamos de toda libertad para asistir a nuestras clases, bien en la universidad, bien en otros centros culturales…”. Señala asimismo la importancia de que María de Maeztu dirigiera este proyecto como “…una institución de carácter laico que había de transformar la vida de las muchachas estudiantes, acostumbrándolas al disfrute consciente de una libertad fructífera.”

Para su desarrollo fue fundamental la colaboración del “International Institute for Girls in Spain”, una entidad americana que se asentó en Madrid con similares objetivos a principios del siglo XX y que colaboró con la Institución de forma tanto material como humana, llevando a cabo programas de intercambio, algo impensable en la época.

De su alumnado salieron pedagogas como María Comas, Carmen Castilla y Margarita de Mayo Izarra; científicas como María García Escalera o Cecilia García de Cosa; políticas como Victoria Kent; especialistas en derecho como Matilde Huici; periodistas como Josefina Carabias. Entre sus profesoras destacan María Goyri, María Zambrano, Maruja Mallo o Victorina Durán. Participaron en sus actividades Zenobia Camprubí, Gabriela Mistral, Clara Campoamor o Concha Méndez entre otras. Algunas formaron parte de la Generación del 27 como Ernestina de Champourcin, Rosa Chacel, Concha Méndez o Josefina de la Torre, entre otras muchas. Participaron activamente en la vida cultural, pero en los libros de historia no figuran sus nombres. Casi todas las mujeres que tuvieron alguna influencia en la sociedad española del primer tercio del siglo XX tuvieron relación con la Residencia de Señoritas.

En definitiva, constituyó el primer centro oficial creado en España para fomentar la educación superior de la mujer. Representó un gran avance hacia la consecución de la igualdad de los derechos de las mujeres, logrando muchas de ellas romper con el modelo social tradicional. Sin embargo, todas sus aspiraciones se vieron truncadas con la Guerra Civil y la posterior represión franquista.

               Pero la semilla permaneció latente y fructificó en las mujeres que, con la llegada de la Democracia, se incorporaron a la Universidad, a la política y a la vida profesional, recordando y reclamando así su libertad perdida.

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