De hongos, música y un libro

julio 2, 2026

En el libro de Merlin Sheldrake, “La red oculta de la vida. Cómo los hongos dan forma a nuestro mundo”, se explora el fascinante mundo de los hongos y su papel esencial en los ecosistemas, al mismo tiempo que desafía nuestras percepciones sobre la inteligencia y la interconexión en la naturaleza. Nos explica cómo estos organismos pueden resolver problemas complejos y cómo forman redes subterráneas que conectan a diferentes especies. Influyen en el comportamiento de los animales y a través de sus redes miceliales (semejantes a una internet vegetal), facilitan la comunicación y el intercambio de nutrientes entre plantas y otros organismos, creando una red mundial que sostiene la vida del planeta.

Los micelios de los hongos representan una forma de ser en el mundo. A diferencia de los animales y las plantas, que tienen unos cuerpos con límites claros, el hongo es casi todo micelio. El micelio es una estructura compuesta por millones de hifas (filamentos microscópicos) que se ramifican y fusionan continuamente, creando una red que puede extenderse por kilómetros y que se remodela a sí misma cada segundo. Toma decisiones sobre hacia dónde crecer mediante estímulos químicos y señales eléctricas. Es la costura viva que une a los diferentes reinos. Conecta las raíces de plantas diferentes y de árboles, permitiéndoles intercambiar carbono, nitrógeno y otros nutrientes formando lo que se conoce como “Wood Wide Web” (la red forestal mundial). Es una red inteligente y descentralizada que deshace nuestras ideas sobre la individualidad, demostrando que la vida está intrínsecamente conectada.

Mientras leemos el libro de Sheldrake y nos vamos empapando de todo lo que suponen los hongos para el mantenimiento de la vida, nos encontramos de forma inesperada los siguientes párrafos:

“A mediados de la década de 1980, el musicólogo estadounidense Louis Sarno grabó la música del pueblo aka mientras vivía en los bosques de la República Centroafricana. Una de estas grabaciones se llama “Women Gathering Mushrooms” (Mujeres recogiendo setas). Mientras caminan recogiendo setas, trazan con sus pasos la forma subterránea de la red de micelio y cantan entre los sonidos de los animales del bosque. Cada mujer canta una melodía diferente: cada voz cuenta una historia musical distinta. Muchas melodías se entrelazan sin dejar de distinguirse del resto. Las voces fluyen entremezclándose y acompañándose unas a otras. (…)

El micelio es polifonía en forma corpórea. Cada voz de mujer es un ápice hifal que explora un paisaje sonoro por sí sola. Aunque cada una es libre de merodear, sus vagabundeos no pueden ser vistos como separados de las otras. Ninguna lleva la voz cantante. No hay canción guía. No hay una planificación central. Y, sin embargo, emerge una forma.”

Es decir, en esta música polifónica de las mujeres aka, melodías independientes se entrelazan y forman un todo coherente, con lo que el autor dibuja una metáfora que intenta reflejar la biología de un hongo, cuyos micelios se ramifican de forma independiente pero constituyen todos ellos un solo ser.

Cosmo Sheldrake, hermano de Melin, es músico y compositor. Su trabajo se caracteriza por el uso de sonidos orgánicos. Por ejemplo, utiliza grabaciones de pájaros en peligro de extinción, ballenas e incluso el sonido del sol, creando paisajes sonoros únicos.

Merlin ha colaborado con su hermano Cosmo Sheldrake para mostrar la actividad de los hongos a través del sonido, bien mediante la utilización de electrodos para detectar la actividad bioeléctrica del micelio mientras crece o digiere materia creando piezas musicales, bien mediante la exploración de la bioacústica del suelo utilizando micrófonos de alta sensibilidad para registrar los sonidos de los ecosistemas subterráneos, por considerar que el sonido es vital para los organismos que viven bajo tierra.

De esta forma establece un paralelismo filosófico entre los ciclos biológicos y los creativos: así como los hongos descomponen la materia para que nueva vida pueda crecer, Merlin Sheldrake ve la creatividad musical como un proceso de "descomponer" influencias y sonidos existentes para "componer" algo nuevo. Para él, los "decomponedores" son esenciales en el mundo musical porque dejan el terreno fértil para nuevas creaciones.

Os dejamos el enlace para poder disfrutar de la grabación de “Women Gathering Mushrooms”:

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