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“El festín de Babette”, de Karen Blixen

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“El festín de Babette”, de Karen Blixen

“El festín de Babette” es un relato de la escritora Karen Blixen o Isak Dinesen, que fue llevado al cine en el año 87 por una estupenda Stéphane Audran, ganando un Óscar a la mejor película extranjera. Sí, se trata de la autora de “Memorias de África”. Seguramente la conoceréis por la película, que también es parte de la historia de su vida más o menos ficcionada.

Hay dos Karen Blixen que nos han llegado a quienes nos acercamos a su obra y su biografía. La primera, precisamente la que nos llega a través de esta película, es la de una empresaria del café colonialista, romántica y valiente que contaba historias a su amante inglés, el piloto Denys Finch Hatton, a la luz de la chimenea en África; la otra, la de una señora mayor delgadísima debilitada por las enfermedades, con turbante en la cabeza y ojos marcados por el Khol, demasiado aristocrática e incluso ñoña para algunos… que contaba historias maravillosamente bien a sus amigos, a los niños, a quien quisiera escuchar, en la mejor tradición oral de “Las mil y una noches”.

Lo cierto es que merece la pena leer los cuentos y relatos de esta danesa universal candidata al Nobel de literatura varias veces, que en vida fue reconocida por sus logros literarios, no sin antes cambiarse el nombre por el de Isak Dinesen para publicar. Una vez más, ellas tienen que hacerse invisibles…

En fin, además de aparecer en el billete de 50 coronas danesas por la parte de delante, en sellos de correos y hasta tener un asteroide en su honor, el 3318, cuenta con una obra literaria magnífica, sobre todo relatos, que podéis conocer empezando por los que han sido llevados al cine y continuando con “Siete cuentos góticos”, “Cuentos de invierno”, la novela “Vengadoras angelicales” o “Anécdotas del destino” a la que pertenece el relato que hoy traemos aquí.

La propuesta de lectura de obras llevadas al cine no es tanto porque esta no haga honor a aquel o a su autora, pues siempre está bien acercarse a la literatura y al cine, o a ambos, y en cualquiera de los sentidos de ida o vuelta si con ello nos vamos a enriquecer. Este artículo es una oportunidad para visibilizar a su autora, Karen Dinesen, y subrayar algunos mensajes que incluye “El festín de Babette” que nos parecen muy interesantes y que en la película se perciben con claridad si se presta un poco de atención.

Su lectura no nos llevará más de un par de horas, una tarde a lo sumo. Como los buenos relatos, se lee con placer. Que hagamos lo que llaman ahora spoiler no mermará un ápice su disfrute. Es inevitable resumir de qué va el relato, aunque sea en breves pinceladas: Babette es una cocinera francesa que llega a una aldea de la costa danesa huyendo de la guerra franco-prusiana y es acogida por dos hermanas, Martina y Filipha, ambas religiosas luteranas que, tomando el testigo de su padre, un pastor ya fallecido, y habiendo renunciado al amor en su juventud, atienden a la comunidad. Babette trabaja para ellas durante muchos años y un día le toca la lotería. Entonces pide preparar para toda la comunidad la cena conmemorativa del centenario del padre, que resulta ser un menú espectacular. Este gesto se convierte no sólo en un acto de generosidad para con quienes la acogieron, sino una muestra brillante de su genialidad y su arte. Y he aquí, en esto último, donde radica uno de los elementos más interesantes del texto.

La buena literatura, dicen que es como un hojaldre, tiene muchas capas. Aunque disfrutes sólo de las primeras, paladeas el hojaldre, pero si deseas avanzar hacia otras capas profundizando cuanto quieras y puedas, vas descubriendo otras nuevas lecturas que antes desconocías. En este caso podemos hacer una lectura de capas horizontales “hacia abajo” comprendiendo el mensaje subliminal que la autora nos transmite y también atender en la lectura a esas otras capas verticales que se nos muestran a lo largo del relato. A saber, la convivencia de dos mundos muy distintos que tienen en cada elemento su contraposición. Como una dualidad aparecen el amor profano, el que las hermanas tuvieron oportunidad de jóvenes de elegir, y el inspirado por la religión; la austeridad, la renuncia y el temor de la fe luterana y la alegría, la libertad y el disfrute de los placeres del fastuoso menú que prepara Babette y todo cuanto supone su mundo de referencia; el conservadurismo prusiano y la revolución de la Comuna de París.

Babette dice: “dadme la oportunidad de dar lo mejor de mí misma”. El banquete que tiene lugar deja mudos y transforma a los comensales. El relato nos muestra el ágape, como lo entendieron también filósofos griegos, como amor incondicional, amor a la verdad y a la humanidad. Lo que vemos en ese gesto de Babette de gastar todo, absolutamente todo el dinero que había ganado es casi obsceno para la mentalidad luterana de la comunidad y no tanto como agradecimiento de Babette a quienes la acogieron, sino como expresión de su libertad, explosión de su genio, una celebración de la vida y una entrega total de sí misma y su arte.

Quedémonos con esa frase preciosa de Babette-Karen Blixen y démonos la oportunidad de dar lo mejor de nosotras mismas.

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