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“Concepción Arenal: la pasión humanista 1820-1893”

Somos mujeres comprometidas con los valores de libertad igualdad y fraternidad

“Concepción Arenal: la pasión humanista 1820-1893”

Encuentro entre Manuela Carmena y Soledad Gallego-Díaz a propósito de la exposición en la Biblioteca Nacional

Foto: Biblioteca Nacional de España.

Con motivo de la exposición realizada en la Biblioteca Nacional “Concepción Arenal: la pasión humanista 1820-1893”, se celebró el 9 de febrero un encuentro entre la periodista y, hasta el pasado año, directora de “El País”, Soledad Gallego-Díaz, y Manuela Carmena, jueza y política. El objetivo era conversar sobre el legado y el trabajo pionero que Concepción Arenal realizó en las cárceles españolas, intentando que las condiciones de vida de los presos mejorasen y se fomentara su reinserción en la sociedad.

Soledad Gallego, reconoce durante el arranque de este encuentro, que se acerca a Concepción Arenal cuando Manuela Carmena se la da a conocer, para la que “fue como una compañera cuando yo entré en el mundo de las prisiones”. Manuela Carmena explica a su vez cómo llega a Concepción a través de su libro “El visitador del preso” y de cómo la frase “cuando te tildan de visionaria, de utópica, es algo que no desmerece, pero desacredita” ha marcado profundamente su trayectoria profesional.

Desempeñando el cargo de Jueza de vigilancia penitenciaria en los 80 comenta:

“…Me encuentro con un libro maravilloso “El tazón de hierro” de Félix Novales, preso del GRAPO, que tiene un proceso de reinserción interesantísimo y en el que explica por qué es capaz de asumir lo que hizo y, después de un proceso de torturas en la prisión y de ser tratado como escoria humana, hay una médica que le cura las heridas con cuidado, con ternura, con dulzura y en un momento determinado ésta le pregunta ¿por qué matáis? Él explica cómo la dulzura de esas manos que le cuidan y esa pregunta son las que permiten aceptar que mataba porque estaba inmerso en el odio.”

Es entonces cuando Manuela Carmena se da cuenta del importante trabajo sobre procesos de reinserción y trato a los presos que ya iniciara en el siglo XIX Concepción Arenal y señala la influencia que ésta ejerció en ella.

A continuación, la periodista destaca su capacidad de trabajo: “no paró de escribir en toda su vida”, señalando el poco conocimiento que, en general, tenemos de esta mujer, así como de otras muchas que hicieron grandes aportaciones en materia de Derecho y de mejora de las condiciones de vida de los más desfavorecidos. Carmena descata: “estamos huérfanos de todo lo publicado por Concepción Arenal”.

En contraposición a esa imagen de austero traje negro, de aspecto severo, casi antipática de Concepción, Carmena nos muestra una mujer del liberalismo más activo que, aunque creyente, fue muy combativa y tuvo una actitud crítica hacia la jerarquía eclesiástica. Nos acerca a lo que ella llama una “emprendedora social”. Por ejemplo, creó la Constructora Benéfica, tras la visión del desahucio de una anciana, que será la primera empresa de viviendas de obreros dirigida a proporcionar a los trabajadores con pocos medios, viviendas dignas y económicas.

Otro de los aspectos a resaltar de nuestro personaje tiene que ver con su preocupación en materia de sociología jurídica. Concepción quería conocer los efectos que las leyes producen, saber si cumplen el objeto para el que fueron dictadas. Para Manuela “esto es algo absolutamente necesario y seguimos sin hacer una verdadera evaluación de los hechos legislativos”. Concepción Arenal reivindicaba ya por 1878 datos estadísticos. Creía necesario tener datos concluyentes de las condiciones en la que se vivía en nuestro país.

También nos habla Manuela de forma apasionante sobre la crítica que hizo Arenal a un colectivo de juristas respecto de la reforma educativa que supuso en 1857 la Ley de Instrucción Pública, conocida como Ley Moyano, que estableció, entre otras cosas, la enseñanza elemental obligatoria y gratuita para quien no tuviera medios económicos, y de cómo estos juristas interpretaban la ley como “una expropiación por parte del Estado de la patria potestad, porque el derecho a decidir si llevar o no a los niños a la escuela es de los padres”.

Siguiendo con el tema referente a las leyes, la jueza, como ya se planteara Arenal y en el actual entorno de sobrecarga legislativa, abre un debate sobre la necesidad de replantearnos la técnica legislativa ante los farragosos y complicados códigos existentes, abogando por una “ley comunicada” y no simplemente publicada, donde tengan cabida explicaciones sencillas, esquemas o hasta dibujos. También nos habla de la importante labor de participación e inspiración de Concepción en lo que serán las bases de las Naciones Unidas.

Continúa Manuela hablándonos de otros interesantísimos aspectos de la vida de Concepción Arenal como su apoyo a Henry Dunnat en la creación de la Cruz Roja, de la que fue gran defensora “porque en España se veía como una cosa masónica, humanística, como algo que no partía del mundo eclesiástico” o su posterior posición de pacifismo desvinculándose de las guerras carlistas.

Por último, también nos muestra una mujer con un gran sentido del humor leyéndonos un fragmento divertidísimo de una carta que envía a un hombre que le está reprochando que no la ve desde hace tiempo “…Si usted quiere ser visitado por mí, todo puede arreglarse. Robe usted – poco por supuesto -. Le castigarán. Intente robar en Asturias o Galicia y entonces vendrá usted a esta cárcel. Disfrácese, aféitese, hágase un moño para su poblada cabellera…”.

Esperamos que os hayamos animado con esta crónica a acercaros a Concepción Arenal, escritora, periodista, pionera del feminismo en España, considerada precursora del Trabajo Social en nuestro país, colaboradora en el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, defensora de los derechos de las presas y los presos en las cárceles españolas, primera mujer en ser nombrada visitadora de cárceles de mujeres en 1863, Inspectora de Casas de Corrección de Mujeres en 1868, Secretaria General de la Cruz Roja en España durante la tercera guerra carlista. Fue una trabajadora incansable, activista por los derechos de los desfavorecidos, defensora de la mujer, en una España pobre, atrasada y con altos índices de analfabetismo. Su frase: “Abrid escuelas y se cerrarán cárceles” refleja el mayor empeño al que dedicó su vida. En su epitafio figura el lema que le acompañó siempre: “A la virtud, a una vida, a la ciencia”.

Comentarios: 1

  1. Chon dice:

    Gracias por esta estupenda crónica que nos acerca a la figura de esta gran mujer.
    Las feministas hemos de continuar trabajando Por sacar a la luz a todas esas mujeres que aún permanecen en las sombras.
    ¡Enhorabuena!

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