
Marguerite Yourcenar (Bruselas 1903 – Estados Unidos 1987) nació en el seno de una familia franco-belga. Su padre era un aristócrata francés venido a menos y su madre una heredera de la gran burguesía belga, que falleció a los diez días del nacimiento de Marguerite.
Empieza a publicar sus escritos en 1921 con un poema basado en la leyenda de Ícaro, “El jardín de las quimeras”, a la que seguirán otros muchos. Pero sus dos grandes obras son las novelas “Memorias de Adriano” (1951) y “Opus Nigrum” (1968).
Si en la primera el emperador Adriano es un personaje histórico, en la segunda se centra en Zenón, personaje de ficción, alquimista, médico y filósofo, nacido en Brujas en 1510. Zenón viaja por el mundo en busca de conocimiento, en una época en la que dentro de Europa el catolicismo está haciendo frente a la reforma protestante.
El título de esta novela es revelador de su contenido. “Opus nigrum” significa en castellano “obra negra” y es un término procedente de la alquimia que simboliza la fase de separación y disolución de la materia, con el objetivo de la purificación del espíritu. También representa las pruebas que el espíritu ha de superar para alcanzar la liberación y la iluminación.
La obra está dividida en tres partes: la vida errante, la vida inmóvil y la prisión, en donde en el contexto histórico real en el que se desarrolla la novela, asistimos a la evolución del protagonista desde su juventud hasta su muerte en una cárcel de Brujas.
Zenón se nos presenta como un individuo que se caracteriza por su interés por la ciencia, por la importancia que da a la tolerancia y por su visión de la religión en un momento en que Carlos I de España y V de Alemania y después su hijo Felipe II, luchan contra el protestantismo y comienza la decadencia del Imperio Español.
En palabras de la autora, Zenón es un personaje que “está aún marcado por la escolástica y que reacciona contra ella, a medio camino entre el dinamismo subversivo de los alquimistas y la filosofía mecanicista que iba a tener para ella el inmediato porvenir, entre el hermetismo que coloca a un Dios latente en el interior de las cosas y un ateísmo que apenas osa decir su nombre, entre el empirismo materialista del práctico y la imaginación casi visionaria del alumno de los cabalistas, se apoya igualmente en filósofos y hombres de ciencia de su época.”
Por estos elementos, en la construcción de Zenón encontramos rasgos de Erasmo de Rotterdam, Leonardo da Vinci, Vesalio, Galileo, Giordano Bruno, Campanella y Miguel Servet, científico español perseguido por el catolicismo y el calvinismo, entre otros.
En definitiva, es una novela de aventuras que refleja un mundo vacilante a caballo entre la Edad Media y el Renacimiento. Es también una obra histórica aunque su protagonista sea ficticio y un canto a la libertad de pensamiento frente a la intolerancia. Zenón nos lleva a través de un viaje a lo largo de su vida centrado en la búsqueda de conocimiento, pero cuyo objetivo principal es el encuentro consigo mismo.

El verdadero lugar de nacimiento es aquel donde por primera vez se mira con inteligencia