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La Masonería como proyecto moderno-ilustrado, o algo más (Parte I)

Somos mujeres comprometidas con los valores de libertad igualdad y fraternidad

La Masonería como proyecto moderno-ilustrado, o algo más (Parte I)

ILUSTRACIÓN Y MODERNIDAD

La Masonería tiene vínculos importantes con la Ilustración y la Modernidad, hasta tal punto esto es así que adoptamos la divisa de Libertad, Igualdad y Fraternidad, clara herencia del siglo de las Luces y de la Revolución Francesa. Pero la Masonería no sólo adopta dicho lema sino que hace suyas al menos otras dos concepciones propias de la Modernidad

–Ilustración: 

En primer lugar, el concepto de la “perfectibilidad del ser humano”. La idea del ser humano como diseñador de su propia existencia, aparece ya expresada en el Renacimiento y posteriormente es desarrollada, entre otros, por Rousseau. Desde un punto de vista masónico, se trata de lograr la mejor versión de una misma mediante el trabajo en nuestra piedra bruta hasta convertirla en cúbica. Esto supone el más alto grado de libertad.

En segundo lugar, tanto la Ilustración como la Modernidad comparten con la Masonería la idea de “mejorar el mundo” y para ello se apoyan en el concepto de progreso, mediante la ciencia y la tecnología. En este sentido, se recoge en el artículo 4 de la Declaración de Principios de nuestra Obediencia: “Su finalidad es el perfeccionamiento moral y espiritual de la Humanidad y la búsqueda constante de la verdad, de la solidaridad y de la justicia, mediante el trabajo con una misma, y, por ende, de toda la Humanidad”. Esto supone un alto grado de Igualdad y fraternidad.

 ¿Pero de qué estamos hablando cuando hablamos de Modernidad? Según Arturo Escobar, la Modernidad puede caracterizarse de 4 maneras:

1) Históricamente, situándola en el siglo XVII de la Europa del Norte, alrededor de la Reforma, la Ilustración, la Revolución Francesa y la Revolución Industrial. Sin embargo, existen controversias: por ejemplo, el filósofo Enrique Dussel la sitúa el inicio en el siglo XV, concretamente con el descubrimiento de América, mientras que otros autores lo hacen en 1453 con la toma de Constantinopla por los turcos.

2) Sociológicamente: por la aparición de instituciones como los Estado-nación, la ciencia moderna, el arte, el capitalismo, el cuestionamiento del patriarcado, la deslocalización de la vida social del contexto local y su extensión transoceánica y transcontinental, es decir, lo que se llamó primero el imperio mundo y luego el sistema mundo.

3) Culturalmente: por la apropiación de los conocimientos y saberes particulares y su transformación en conocimiento experto controlado por el Estado, y por la racionalización del mundo-vida.

4) Filosóficamente: por un omnipresente antropocentrismo dado por la emergencia de la noción de «hombre» como el fundamento de todo conocimiento y orden en el mundo, separado de lo natural y lo divino.

Este periodo histórico y revolucionario ha recibido y está recibiendo críticas entre las que destacamos las siguientes:

1.- La propia filosofía europea con los filósofos de la posmodernidad (de origen francés en su mayoría) y por otros como J. Habermas cuando ya en 1989 dice que la Modernidad es un proyecto inacabado.

Destaca Lyotard cuando en su obra “La condición Postmoderna de 1979” proclama el fin y el fracaso de los grandes relatos redentores y emancipadores de la modernidad y señala más tarde que los campos de concentración y la Segunda Guerra Mundial marcaron el fracaso del proyecto moderno ilustrado dando inicio a la postmodernidad.

Sin embargo, hoy en día la postmodernidad también ha perdido vigencia y tiene grandes críticas pues no ha hecho propuestas constructivas (la idea de desconstrucción de Derrida, el juego con el lenguaje, el relativismo, el individualismo y el aporte de otro gran relato: la globalización, lo cual no deja de ser una paradoja).

 2.- Filósofos latinoamericanos en el contexto de la llamada “Filosofía de la Liberación” (Enrique Dussel), que ponen en evidencia lo que ellos llaman “el lado oscuro”, la sombra de la Modernidad, que sería el colonialismo y la “colonialidad”, constituyendo ambos el punto de partida del capitalismo mercantil.

Tanto Rosa María Rodríguez Magda como Enrique Dussel acuñan un nuevo término: “transmodernidad”, con sentido diferente para una y otro, aunque complementarios.

Llegados a este punto, podemos preguntarnos si la Modernidad/Ilustración siguen siendo (sólo ellas) una base sólida sobre la que asentar la masonería o si, por el contrario, a la luz de los acontecimientos del siglo XIX y XX, deberíamos repensarla, de la misma manera que se están repensando esos conceptos desde otros ámbitos.

A este respecto podemos responder que, si bien la Masonería no se inmiscuye en cuestiones partidistas, políticas o religiosas, sí que nos proporciona la oportunidad de reflexionar (cuando analizamos los principios de Libertad, Igualdad, Fraternidad) sobre las dos estructuras que laminan su base e impiden que esos principios se lleven a cabo: el patriarcado y el capitalismo.

En esta ocasión nos centraremos en lo referente al capitalismo, tema que constituirá la segunda parte de este artículo.


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Comentarios: 1

  1. Angela Morffe dice:

    Interesante artículo y muy lúcido resumen de un periodo histórico realmente vital en el desarrollo del ser humano, estoy ansiosa por leer la segunda parte, si el capitalismo es limitante, ¿cuál es la alternativa? Más allá de la propiedad privada y el mercado como ejes dinamizadores de la vida económica de las sociedades, ¿no tiene este diferentes maneras de vivirse y por consiguiente su variación en las repercusiones? Es decir, ¿podemos englobar al capitalismo como un mal mayor? y, su alternativa, ¿cómo el bien mayor?

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